martes, 20 de noviembre de 2018



TIEMPO


Lo comprendí, no hay culpables en esta trama sin texto, no fuiste tú, ni yo ni la gracia de la vida.

Teníamos que rompernos, y romper con lo nuestro, porque estábamos tan vertidos uno del otro que nos llenamos de grietas y en un suceso todo el pasado se quedó tirado en aquel piso,  en aquel abrazo, en aquel adiós.

Y no hemos muerto, aunque nuestro nombre perdió visibilidad  en el whatsapp, en el Facebook, en el correo, y en las noches de cotorreo.

Soportar, recordar, olvidar.

¿Qué pasó? ¿Cómo se llamaba?

No lo recuerdo...
Así de cruel y efímero fue esto y aquello que nos dejó vacíos y llenos, sin puntuaciones de final, y aun así  seguimos viviendo, en alguna parte de esta galaxia  que nos permite reencontrarnos  como siempre a destiempo.

En mi pluma he vertido todos mis sentimientos, que sí bien están escuetos a piel viva hacen fluctuar el alma.

Querido nadie tengo entre mis párpados una lagunilla, donde los recuerdos  se bañan se sumergen y emergen una lágrima que les sirve como lancha para transportarse por la superficie de mi piel he hecho la cuenta de cuantas veces sople las velas de cumpleaños.

Y caigo en cuenta, que pese a que la muerte al final triunfa, la vida le lleva ventaja.

-akbal a helena 

4 comentarios:

  1. Ese amor que duele en el alma que ha terminado pero que aún no entendemos como fue que paso todo y que aún así intentamos pegar los pedazos del corazón.

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  3. Me parece bien el juntar en una poesía el lenguaje coloquial actual pero con buena profundidad.

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