Me gusta la forma en la que marca la línea de su barbilla incitándome a recorrerla hasta besarle, el movimiento de sus hombros que va bajando hacia la perfecta forma de su tórax enviándome a ese rincón donde van a parar mis deseos, la calidez de sus manos blancas casi azules que he deseado tocar libremente, pero sobretodo, me gusta sorprenderme pensando en él, incluso cuando no lo hago.
No hay comentarios:
Publicar un comentario