lunes, 29 de octubre de 2018



ANHELO DE JUVENTUD


No se cómo ni cuándo pasó pero me miré en el espejo y vi a alguien que no era yo.
Me encontré con un rostro ojeroso, con manchas y pecas, piel sin brillo mostrando las trasnochadas y  la falta de comida en la nevera y visitas a la almohada.

Los dientes manchados de mi habitual café americano, y de las fumadas casuales con un compañero de trabajo.
Me encontré con unos pantalones más ajustados, un exceso de piel en mi espalda baja ¿cómo se formó y por qué apenas me doy cuenta?

Me senté en el escritorio y sentí mi panza de fuera.
En las calles me tienen más respeto, en el trabajo me tratan con miedo, será la marca fruncida que tengo que el tiempo a remarcado sin mucho esmero.
Y aquí estoy delante del espejo reconociendo mi yo de nuevo
viejo y con trazos de nuevos lunares nuevas arrugas cicatrices e imperfecciones superficiales.
Creo que me he vuelto a descubrir, otra vez trasmuté sin saberlo.

-Akbal

2 comentarios:

  1. A veces nos cuesta trabajo aceptarnos tal cual somos, pero debemos estar conscientes que nada es para siempre.

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