Se lo que ellos decían…
Más nunca pensé que aquello te incomodaría, supuse que era más fuerte nuestro lazo
que cualquier cotorreo de mercado, pero como siempre, solamente lo supuse.
Entonces, un día las llamadas constantes, las
visitas espontaneas, las conversaciones profundas, las miradas, el beso de
adiós, el abrazo eterno, todo el tiempo pasado, se esfumó, o alguien lo trago.
Y antes juré
que te había perdido, cuando en realidad lo único que pasó fueron el
tiempo y las palabras, no te culpo, ni le echo la culpa a la vida puesto a que
es el efecto que tiene.
No me quedo sin
nada, me quedo con los recuerdos, que en algún momento me llena de
amor, alegría, paz, desespero, melancolía, nostalgia, rabia y esperanza.
amor, alegría, paz, desespero, melancolía, nostalgia, rabia y esperanza.
Porque lo
nuestro, me hacía sentirlo todo, ver el cielo y no un teléfono esperando
respuesta, porque el aquí era autentico, estabas tú.
El café dejé de
endulzar, dejé de ver el periódico, dejé de preocuparme por mis problemas de
vida y lenguaje.
Tú me aceptaste y yo me transformé, me anidaste en tu pecho, y conforme quise seguir tu vuelo, caí para aprender a emprender el vuelo que te lleva a una historia como la nuestra, o mejor aún una historia nueva.
Tú me aceptaste y yo me transformé, me anidaste en tu pecho, y conforme quise seguir tu vuelo, caí para aprender a emprender el vuelo que te lleva a una historia como la nuestra, o mejor aún una historia nueva.
Gracias, gracias,
gracias.
Eternamente tuya, eternamente mío…
No hay comentarios:
Publicar un comentario